El páramo, en Venezuela, uno de los lugares más hermoso de nuestro país. En los valles, las lagunas, las caídas de agua y su gente se atesoran los recuerdos y sabores de nuestra historia. El páramo nos envuelve con su neblina de sabores y nos lleva a recorrer otras épocas. Presente, ademas de nuestro discurrir por sus ciudades, pueblos y lugares donde se construye el Páramo de hoy.
martes, 14 de mayo de 2019
lunes, 4 de febrero de 2019
Crónicas de los Andes
“Crónicas de los Andes”, busca presentar el contexto cultural de temas resaltantes de la vivencialidad andina. Se pretende comentar y analizar en breves fragmentos cómo se construye el ser que habita esta región montañosa, con sus particularidades, colores, ritmos y cadencias propias. Así como también transitar los temas-relatos que nos ofrecen datos de interés sobre la cotidianidad y los rasgos distintivos. En las verdes montañas y las brumosas aguas hay un paraíso sembrado de conocimiento donde se materializa la diversidad cultural en cada una de sus creaciones, por ello cada programa buscar ahondar esas instancias para describir la importancia esencial del diálogo y los saberes que concurren día a día, formando el alma del terruño y de quien lo habita.
A lo largo del año se estarán tocando los temas, evocaciones, y preguntas recurrentes que nos suscita el paisaje y las representaciones sociales en los Andes. Iniciaremos en Enero con el tema: el Cacao es de los Andes; Febrero: Producción Artesanal, lo cotidiano de la producción; Marzo: La ciudad como fenómeno social; Abril: Ciudad, Ruralidad y Urbanización de la sociedad.
jueves, 29 de noviembre de 2018
La vida de Mérida ciudad.
Ayer caminé por las calles de una ciudad en silencio, sus transeúntes iban sin expresión en los rostros, los pliegues sobre su piel denotaban falsas edades y algunos eran envejecidos por sus rictus corporales. Mérida está envejeciendo.

Las calles ya no hablan, sólo se lamentan y el pesado trajinar termina en ligeras frases. Sus paredes son dominadas por las plegarias y los llamados a la constricción. Las palabras flotan sueltas en lo que una vez fue un lugar de encuentro. La palabra es compromiso en los Andes, cumplir con lo que se dice es una de las cosas a las que normalmente se da valor en la vida cotidiana del andino, y es quizás, uno de los rasgos mas distintivos del gentilicio, aunado a los otros valores.
Mérida en el recuerdo o en la evocación, es una ciudad envuelta por la niebla, impregnada por la lluvia pertinaz, flanqueada por las montañas. Pero también es bañada por un sol pleno, que quema las pieles en algunas ocasiones, y convierte los paraguas en sombrillas durante los días radiantes, mientras las noches frías invitan a sus moradores a envolverse en abrigos que hacen pesado el andar.
La ciudad se hace etérea por el canto matutino de las aves que la pueblan y con el pasar del día va cediendo ante el bullicio de motores, acallando los pasos y sus voces. Se apacigua por momentos y una calma deja pasar el tiempo por los resquicios y las grietas de sus antiguos muros. La gente trabaja, deambula, camina y la ciudad rumorea sólo en las paredes. Allí las palabras se agolpan, se sobreponen y silencian las otras voces, dejándolas como meros trazos sin forma y desdibujando las ideas.
Las verdades son impuestas, dejando a los otros sin posibilidades de expresarse, avasallados por los neodiscursos. Las “bombas” son enmudecidas por las sentencias bíblicas y ya los jóvenes no tienen espacio para hablar. Los muros pierden voz, la policromía se desvanece ante la fuerza del único color convertido en pesada cruz, donde la historia se reescribe para morir ante los ojos de los transeúntes.

El Tag, flor abierta llena de polen de creación, desaparece bajo la numerología de una cita bíblica sin significación para la mayoría, pero llevando la verdad de una palabra, apenas un llamado simbólico a la unidad. Esa parabólica vida hace desvanecer las “firmas” donde se estampa la multiplicidad de un territorio. Es un deseo ver flores crecer con sus múltiples colores, llenando calles y zaguanes de los hogares en toda la ciudad, nutriendo ese espíritu infinito de multiplicidad.
La ciudad de Mérida se hace favorable a su gente al expresarse desde la naturaleza, invitándonos a pensar desde el: “somos más que uno”. Es por ello la urgencia de un Tag, firma o lenguaje colectivo irreverente, donde se invoque la libertad de existir más allá de lo binario. No se requiere de la veracidad jurídica o bíblica, basta pensar en algo para dar el paso siguiente. Escribir sobre las paredes de la ciudad y contar los sueños, en colores vívidos, dibujar la crónica de la vida, sintiéndonos libres de los lastres de la verdad impuesta para poder hablar con el viento.

Hablar con la interioridad, con las plantas, con colores, aromas y sabores. Sí, en nuestra ciudad, se puede hablar desde el silencio, desde la interioridad del ser. Mérida es la profundidad misma, donde la resonancia del vivir hace cuerpo dando vida a las palabras, desde las aguas que la atraviesan, desde las piedras que sobresalen en las faldas, y desde sus montañas. Se dialoga con la ciudad, acogiendo para sí las reflexiones y diatribas, dando albergue a la imaginación y plasmando en palabras la interacción con el entorno.
En Mérida, el alma tiene la posibilidad de expresarse, el discurso puede superar los juicios y transitar el portal hacia la esencia aposentada en cada ser, manifestada en la esperanza, la trascendencia y la alegría, todo ello con la auténtica expresión del vivir con la naturaleza.

La ciudad es un guiño, una flor abierta a la emotividad. A lo largo de su historia, los habitantes han descubierto que existen diferentes saberes y visiones, partes de la experiencia cultural, como atisbo de particularidad que atrae seres de diferentes altitudes a transitar sus calles, humanizando la andadura en esta naturaleza privilegiada. A pesar de los bemoles larvados de una idea de conservadurismo como mero artificio, pues en sus paredes, la historia es la evidencia magnánima que esta ciudad es una tierra con una antigüedad mayor a la visión bíblica. La otredad y la alegría no desaparecen con la llegada de la noche pues ellas forman parte de nuestra cultura. jueves, 25 de octubre de 2018
Decimonónicas, obras de la ciudad.
Sobre la Avenida 2 Lora después de haber superado el Viaducto Campo Elias, existe un punto referencia de la Mérida ciudad la Cruz Verde.
Allí en una suerte de estación se encuentra la parada que llevara a los moradores a la otra banda. En algún momento esto implicaba irse al otro lado de la cuidad pues al cruzar el río Albarregas, a esa altura, se dirigía uno a la otra banda, el Río marca una imaginaria perimetral, y desde allí podías superar la barrera hacia los otros pequeños asentamientos en la periferia de la ciudad.
En la Cruz Verde las casas hablan de otras épocas, los puertas de doble hoja, las flores en las ventanas; otras desvencijadas por el sol y el agua, nos habla del abandono, de la partida de las familias.
Los techos de teja con laminas de cinc intercaladas, se codean con el amasijo de cables que unen una hilera de postes. La calle se oculta en una curva, la Cruz Verde, el follaje de los arboles y la vegetación, que crece a la rivera izquierda del Albarregas, nos llena la vista. El cauce nos atrae allí, donde se dan citas unos inquilinos de los decimonónicos deseos de modernidad.
La acera angosta nos va llevando cuesta abajo y la mirada se pierde entre los arboles engalanados con una diversidad de epífitas y bromelias; si, a los árboles le crecen las barbas, igual al viejo puente que perdió su baranda y la calle con su asfalto agrietado habla como los pliegues en la piel.
Las casas muestran que alguna vez tuvieron esplendor, a pesar de que el pasar del tiempo dejo sus huellas sobre sus paredes. En la margen derecha vuelve a alejarnos de la sordidez de la ciudad, donde predomina el recuerdo en la memoria y éste nos nos retrotrae , a la infancia y juventud de sus moradores, iluminando sus rostros por los bellos recuerdos.En la otra banda, la derecha, habita un nuevo inquilino con sus obras, El Museo Mariano Picón Salas, todos los habitantes pensaron en un nuevo esplendor por el movimiento que trajo, una esperanza se alojo entre las caminerías y los colores de las heliconias. Los colibríes, azulejos, cristofué, querrequerrres, vuelan llenando de alegría con sus cantos y aleteos; las ardillas se pasean felices por entre los bucares y araguaneyes colmados de bromelias.
Allí entre los árboles algunos inquilinos viven aún, resistiendo están los restos de la base de una escultura y en algunos casos solo el espacio vacío que nos recuerda que el futuro se marcho entre la neblina sin haber nacido.

martes, 23 de octubre de 2018
domingo, 14 de octubre de 2018
El paseo de los besos furtivos.
El parque Albarregas y su museo de esculturas, es un proyecto originado para llenar de color, inspiración y reflexión desde el arte, a los usuarios de la ciudad.
Este proyecto se alzó en las riveras del Río Albarregas contando con la Curaduría de Carlos Contramaestre, los artistas venezolanos y de latinoamericana, propusieron un discurso estético de avanzada para la ciudad.
Hoy en día es el paseo de los besos furtivos, los desencuentros nos han privado del disfrute de estas obras, del disfrute del río Albarregas, la biodiversidad, sus colores y del canto de aves.
La recuperación del Parque Albarregas desde sus pobladores Deber Ser una prioridad. #merida #streetphotographers #andes #art_spotlight #conservation
Crónicas de Comunidad.
El Albarregas, es uno de los ríos de la Ciudad de Merida. En él se alberga desde hace 48 años un parque metropolitano y el Museo al aire libre, en un complejo donde se rinde culto al agua, donde la ciudad se divide en dos y donde los andenes hacen presencia, con la peculiaridad de tener a los habitantes de Pueblo Nuevo entre sus piedras resaltando entre las aguas hasta perderse en sus recuerdos.
A lo largo de sus 17 Km. de extensión, en el Parque Metropolitano Albarregas y el Museo Mariano Picon Salas de esculturas al aire libre. Pone de manifiesto un escenario donde el arte contemporáneo se une con la naturaleza para embellecer la ciudad.
La recuperación del Parque Albarregas desde sus pobladores DEBE SER una prioridad. #andes #merida #streetphotographers #streetart #conservation
miércoles, 23 de mayo de 2018
lunes, 2 de abril de 2018
Capuchina, Tropaeolum majus
La Capuchina es una planta perenne originaria de América del Sur, crece especialmente bien en las zonas templadas y tiene unas hojas redondeadas, sus flores son grandes y de color naranja muy llamativas. Ella se puede consumir en infusión, añadiéndola a tus platos dulces y salados, a batidos y en jugos de frutas. Se le come tanto la flor como la hoja. Tiene un sabor algo picante y se puede preparar en ensalada; también se utiliza terapéuticamente, se pueden dar friegas localmente (para el cuero cabelludo), es una fuente de Vitamina C además de ser antibacteriana. Es una de las pocas plantas capaces de producir una sustancia natural antibiótica. Las hojas se pueden utilizar como cataplasmas en heridas que servirán como desinfectante.
Además en los jardines es muy apreciada ya que actúa como fungicida y evita algunas plagas como las de pulgones, chinches o gusanos al tener un efecto repelente sobre éstos. Siémbrala cerca de auyamas, pepinos, calabacines, melones, coles, etc.
Es una planta ornamental y balcones quedan muy bien, pueden llegar a ser colgantes, dándole un toque de color intenso y alegría. Se pueden plantar también en macetas.
viernes, 3 de febrero de 2017
Cuando yo tenía como 14 años, y era ministro de la Juventud Charles Brewer Carías, tuve la oportunidad de participar en un campamento organizado por ese ministerio en los Andes. Nos establecimos en la laguna de Mucubají y recorrimos todo el páramo por 10 días aprox. Conocí Pico del Águila, la Laguna de los Patos, Apartaderos (donde está el monumento a la Loca Luz Caraballo),entre otros pueblos. Fue una experiencia sencillamente hermosa.
Damian Barrios.
Damian Barrios.
jueves, 2 de febrero de 2017
Notas sobre el Páramo.
Este año, 2017, invito a los amigos, lectores y usuarios de la Red, a compartir sus experiencias tenida en el páramo. Con esta iniciativa notas sobre el páramo, queremos conocer las vivencias a lo largo de la geografía americana, o notas sobre las experiencias en las altas montañas.
Tienen un puesto en este espacio, para compartir sus notas e imágenes sobre sus experiencias en el páramo y la alta montaña,
El escribir y mostrar nuestras perspectivas sobre las región nos permitiera tener en nuestro Blog, esas notas de vida y esas vivencias, en síntesis un lugar para el encuentro.
Están invitados a compartir sus experiencia.
lunes, 28 de noviembre de 2016
Papa, maíz y cacao.
En las montañas y en sus faldas se construyeron andenes y acequias para producir los diferentes rubros. Desde la diferentes localidades se tejió una red de producción y con ello la expansión con la producción.
Este camino nos llevará al reconocimiento de nuestros productores, sus lugares y sus sabores. Sus hacedores, en cada rincón de nuestra geografía se produce enseres y objetos, siendo estos parte de ajuar usado en la mesa y la cocina, nuestros artesanos acompañan nuestros sabores.
Y luego la memoria colectiva, ese patrimonio viviente que nos recuerda quienes somos, de donde somos y cuales son nuestros sabores.
Así se tiñe las faldas de las montañas de nuestros páramos y desde allí bañamos la geografía de sabores en nuestro país y las localidades mas allá de nuestras fronteras.
domingo, 13 de noviembre de 2016
En la Casa
En los tradicionales traspatios o alrededor de la casas del Páramo se producen una diversidad de frutas, semillas y hortalizas además de la cría de animales.
Estos productos son la producción que poco sale al mercado, alimentando la cocina del Páramo, esto apuntala la seguridad alimentaria en las comunidades.
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| Casa en el municipio Rangel. Mérida.© José Medina Bastidas |
sábado, 2 de julio de 2016
El páramo, la gente…
| Celebración de San Geronimo. Santo Domingo. Mérida |
Deambulan abriendo surcos con los costales a cuesta, su andar lento es acompañado con los bueyes y los sueños en la mente.
En la falda, vía hacia las Majaguas, vemos a Clotilde sentada cerca del corral ordeñando las vacas. Amarradas al horcón, se aquieta para dar la leche, a la distancia de su mirada un becerro la observa con nostalgia. A su otro lado la sempiterna compañía de los perros, entre ellos “caramelo”, Clotilde voltea la mirada, el azul tenue de sus ojos, recorre los alrededores de sus predios y voltea sobre el cántaro donde cae el blanco liquido.
Las calas y hortensias tiñen la tierra; contrasta con los colores ocre y blanco de la casa. Ya con los ramos recogidos y los cántaros con la leche, se adentra a la preparación del queso ahumado y la cuajada. Ya el sol sobre su zenit, anuncia el fin de la primera jornada de trabajo. Su transitar seguro, por la pequeña senda, la lleva a la cocina donde los hervores están a punto, su hija custodia las ollas con la sopa y los guiso para al almuerzo.
| Sopa de pobre. Cardenal Quintero. Mérida |
El queso ahumado del páramo y la cuajada se apilan sobre la mesa de la cocina; hoy se preparan para la celebración.
Mientras, los hombres, de la casa de Clotilde, habrán ajustado los bueyes y los conducirán hasta la carrera para adornarlos con la flores y llevarlos a la fiesta.
| Cofradía de san Benito. Santo Domingo. Mérida |
Todos se encuentran en la carretera preparando y cuidando los detalles para la celebración, con la tez color tierra en sus rostros y los otros, teñida de negro recordando los atavíos de nuestros ancestros. El calendario en el páramo se llena de fiestas para celebrar San Benito es el 29 de diciembre, la Candelaria el 2 de febrero, el 15 de mayo la fiesta de San Isidro Labrador, San Gerónimo, el 30 de septiembre, pero hoy es San Juan, 24 de Junio.
Dia de queso y cuajada.
| Quema de pólvora. Santo Domingo. Mérida |
| Giro en San Geronimo. Santo Domingo. Mérida |
viernes, 24 de junio de 2016
En las Piñuelas, Municipio Rangel.
En el páramo se levantan, en sus faldas, los andenes sobre los cuales se siembra. Aquí entre acequias y caminos deambulan los sabores y aromas. Se unen a los frailejones, el nabo, cadillos del páramo y el tabocote morado. El páramo nos envuelve con su neblina y sus colores nos lleva a recorrer otras épocas.
La gastronomía, representación social de lo colectivo, cotidianidad de preparar, intercambiar y pensar en la cocina, en los productos traídos desde las labranzas de las familias y de la capacidad de amalgamar las ideas sobre el alimento. Nos ofrecen una variada carta de preparaciones distintivas de los andes venezolanos.
| Papa Negra o Papa de año. |
| Sopa de Pobre |
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| Pisca |
En los pueblos, los sabores emanan de sus tierras, al recorrer los caminos en el páramo nuestros sentidos se elevan, como las columnas de humo desde los fogones. Ellos nos guían en nuestro andar. Las habas, arvejas, ajos, entre otros, los vemos a la vera del camino, pero luego ya en los portales de los hogares tiñen la geografía y aroman nuestra estancia.
| Habas |
| Arvejas criollas |
domingo, 19 de junio de 2016
Hermano Caballo
la del hermano caballo.
Tenía el sol en los pies... Por ello el amor.
La luz viene de las entrañas, decía el hermano caballo, busca en tu interior y estarás viviendo en armonía. Sin importar, insistía, de lo pequeño que seas.
Y que cosa buena tener vida y amor... Y armonía...
Hay viajes así, para adentro. Uno a veces trastabillea en caminos que pretendemos descubrir. Y todo esta allí cerquita: nos compone, nos integra.... Lo que somos.
Tal vez el viaje es siempre pretexto...y todo es regreso hacia nosotros mismos
Al marcharme, me sentí triste, por tener tanta inmensidad, tanto amor, tanta piel y no poder vivir para sentirlo. El hermano caballo, mirando la montaña, con La Paz que da la vida siguió pastando.
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Trabajo diario
Mérida. Venezuela
Gastronomia
Los dias de junio el páramo se cubre de gris, las nevadas llegan, y los vientos de San Juan barren los pueblos. Es el momento de las sopas para calentar el cuerpo.
En las mañanas ya se tiene en los fogones las chorotes llenos de hervor de la sopa o la pista para servir.


















